La historia de Christina Miner: Defensa del cáncer de mama

Descargo de responsabilidad: Know Your Lemons valora y respeta profundamente las experiencias e historias compartidas por pacientes con cáncer de mama. Los consejos, afirmaciones o hechos presentados en estos relatos pueden no coincidir necesariamente con la experiencia médica o ser universalmente aplicables a la situación de cada persona. El cáncer de mama es una enfermedad compleja y altamente individualizada, y aunque estas historias ofrecen valiosos puntos de vista y apoyo emocional, no deben sustituir al consejo o tratamiento médico profesional. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado para obtener orientación personalizada y tomar decisiones sobre el diagnóstico, el tratamiento y el control del cáncer de mama. Know Your Lemons fomenta un enfoque colaborativo entre pacientes, cuidadores y profesionales médicos para garantizar la mejor atención posible y los mejores resultados para las personas afectadas por el cáncer de mama.

Christina tiene 47 años y actualmente vive en Prince George, Virginia. Fundó Christina Miner Enterprises, LLC, y el podcast «Our Scars Speak». También es coach de transición y ayuda a personas que han vivido una transición que les ha llevado a replantearse su vida, incluyendo las siete dinámicas del bienestar.

Además, es defensora y activista en el ámbito del cáncer de mama, profesional titulada en salud mental colegiada en la Junta de Asesoramiento de Virginia y ministra cristiana. Aparte de su ajetreada vida laboral, a Christina le gusta hacer senderismo con su marido por distintos parques estatales. ¡También ha tenido el privilegio de conocer al expresidente Obama! 

Cuando le preguntaron de qué se sentía más orgullosa en la vida, Christina respondió:

«Podría enumerar mis títulos académicos, mis cargos y mis reconocimientos, pero, sinceramente, de lo que más orgullosa me siento es de haber cambiado como persona en general. Teniendo en cuenta la vida que llevé en su día y los traumas que he sufrido, las estadísticas indican que debería haber muerto o haber acabado en la cárcel. Gracias a mi fe en Dios y al paso del tiempo, decidí cambiar y he seguido haciéndolo a lo largo de mi vida, y esos son mis logros. Mi cambio personal tiene un impacto positivo en las relaciones más cercanas a mí, lo que me convierte en una mejor madre, hija, esposa, abuela, hermana, tía y amiga. Servir a los demás a medida que evoluciono es mi mayor logro».  

Christina quería compartir su experiencia con el cáncer de mama para animar a otras personas a tomar medidas en relación con su salud mamaria.

Estas son sus palabras...

Hola, me llamo Christina Miner. Estoy aquí para compartir mi experiencia con el cáncer de mama. No voy a decir que tuve cáncer de mama cuando tenía veintitantos años, pero sí diré que empecé a tener problemas en las mamas a esa edad. Después de tener a mi segundo hijo a los 25 años, me di cuenta de que mis mamas eran totalmente diferentes a como estaban cuando tuve a mi primer hijo años antes. Así que, dicho esto, supe que había un problema. Tenía los pezones invertidos y secreción, pero no paraban de decirme que estaba perfectamente bien: «Esto puede pasar a veces; estás bien». Más tarde, a finales de mis veinte, descubrí que tenía tejido fibroquístico y tejido denso, pero, una vez más, me dijeron que era demasiado joven para tener cáncer de mama y que todo iba genial. No hay nada de qué preocuparse. Probablemente el dolor se deba al tejido fibroquístico. En 2015, cuando tenía 40 años, me hice una mamografía porque tenía una vena palpitante que estaba caliente al tacto en el lado izquierdo. Estaba congestionada, y los pezones seguían invertidos y no volvían a salir. Anteriormente, me habían dicho que, mientras los pezones volvieran a salir, no había problema. Mi médico me derivó para una mamografía y una ecografía de ambas mamas, pero el radiólogo me denegó la ecografía dos veces, lo que me pareció una negligencia. 

En 2019, a los 44 años, acabé volviendo al médico porque me encontré un bulto en la palma de la mano. Tenía más o menos el tamaño de una pelota de golf, y eso fue lo que me llevó a acudir de nuevo al médico. Además, los síntomas eran:

  • Dolor intenso.

  • Pezones invertidos que no volvían a salir hacia fuera.

  • Me duele la espalda.

  • Picazón.

  • Aumento rápido del tamaño de mi pecho izquierdo.

  • Venas que palpitan.

Esta vez, me hicieron caso y tomaron medidas. Me hicieron varias mamografías 3D y ecografías. Tras una biopsia benigna, querían hacer un seguimiento de dos zonas sospechosas durante seis meses, pero yo insistí en volver en dos meses. A mi regreso, las zonas en cuestión habían crecido. Los médicos se dieron cuenta de que esas zonas podían ser cancerosas, y el radiólogo realizó una segunda serie de biopsias. Fueron satisfactorias, y me diagnosticaron un CDIS en estadio 0, ER/PR+, de grado 3. 

Decidí someterme a una mastectomía doble con reconstrucción. Sin embargo, tras sufrir la «enfermedad de los implantes mamarios» y una contractura capsular provocada por los expansores, estos me los retiraron y me quedé sin pecho. 

Esta experiencia vital me recordó la importancia de defenderse a uno mismo. Si no puedes defenderte por ti mismo o te cuesta hacerlo, busca a alguien que te ayude. Así que eso es lo que hago ahora. Comparto mi historia donde puedo y cuando puedo. Y estoy muy orgullosa de hacerlo. Incluso he creado un podcast en el que comparto mi historia y las de otras supervivientes y luchadoras contra el cáncer de mama. 

Gracias a mi labor de promoción y a mis contactos, descubrí Know Your Lemons a través de TOUCH. Recuerdo que pensé que tenía que formar parte de esta organización porque el arte me cautivaba y su misión me parecía inspiradora. Así que ahora soy una «Lemonista» y puedo enseñar a otras mujeres con las preciosas ilustraciones que ha creado Know Your Lemons. No olvides revisarte los pechos, recuerda que tú eres quien mejor conoce tu cuerpo y haz que se escuche tu voz.

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